viernes, 1 de enero de 2010

Sin nombre, sin rostro

¡Hola! Este es mi primer texto para Retos ilustrados... Lo único que puedo decir de él es que es diferente. Diferente a todo lo que he escrito hasta ahora. Espero que sea para bien ^^

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Con espada en mano, avanza decidido. Mire a donde mire, la escena con la que se encuentra es una masacre. Armas blancas cortando cabezas o traspasando pechos y estómagos. Flechas vuelan, intentando ensartarle, mas no son capaces. Él sigue su camino. Una lágrima resbala por su rostro sereno, cuando la mente del valiente guerrero es invadida por recuerdos de su mujer y su joven hija, que lo miran sonrientes. Sin embargo, el guerrero sigue caminando. Tiene claro lo que va a hacer. En la cima de la colina que se yergue ante él, montado sobre un caballo negro azabache, se encuentra el líder de las tropas enemigas: Edmund, el Guerrero de Sombras. Dicen que su espada ha segado más vidas inocentes que almas se ha llevado la Dama del Tiempo. Él sube la colina, a su encuentro. Los ojos del Guerrero de Sombras están absortos en algún punto al otro lado de la colina, dándole una oportunidad al guerrero para atraparlo por sorpresa. Él se acerca por su espalda.

-Muere –susurra en el oído de Edmund.

Antes de que el guerrero rebane el cuello del despreciable asesino, este se gira y arremete contra el valiente, causándole un grave corte en el torso. La hemorragia era tremenda, el guerrero no saldría vivo de esta, pero se llevaría a Edmund con él. Agarra su espada con firmeza y… el Guerrero de las Sombras se desploma frente a él. Una flecha. Está clavada en uno de los pulmones de Edmund. La vida de este se termina, lentamente. Él no puede soportar que otro vaya a llevarse la gloria de acabar con el Guerrero de las Sombras… y le clava su espada en el corazón. Cuando el pulso de Edmund se ha desvanecido, el guerrero arranca la flecha. Una flecha lanzada en el lugar exacto, en el momento exacto… por un héroe sin nombre, un héroe sin rostro. En ese momento, otra flecha lo alcanza a él y la muerte le llega en el acto.