¡Hola! Super inspirada. Mis dedos han empezado a rozar las teclas, y la hoja blanca del Word me ha contado una historia magnífica. Le pido prestado a Jose su nombre, ya que ha sido él quien ha inspirado este personaje. Esta historia te la dedico a ti.
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Él
Sentí ese dolor de nuevo, en el fondo de mi pecho. Cerré el cuaderno y me levanté del escritorio. Me subí un poco los pantalones y me coloqué en su sitio la sudadera. Abrí la puerta del dormitorio y bajé las escaleras. Cogí el teléfono móvil de la mesa y lo guardé en el bolsillo. Saqué las llaves y abrí la puerta. Salí y cerré tras de mí. Dejé las llaves de nuevo en los pantalones y comencé a caminar, sin saber a donde iba, solo siguiendo los impulsos de mi corazón. No sabía el lugar exacto donde estaba ella, pero sí de donde provenía el dolor. La causa del dolor del fondo de mi pecho… no sabía donde estaba, pero sí como rastrearla. Me sucedía desde hacía unas semanas, era capaz de encontrarla en cualquier lugar, en cualquier momento, siempre y cuando ella estuviera sufriendo. Mis pasos me llevaron hasta el parque de la ciudad. Sollozos. Leves, que apenas tapaban el susurro del viento. Venían de detrás de un arbusto. Me acerqué, con cuidado de no hacer ruido. Ahí estaba. Llorando. Estaba sentada sobre el césped, tapándose la cara con las manos. Me arrodillé junto a ella y rodeé su cintura con mis brazos. Las manos de ella dejaron su cara al descubierto, y agarraron mis brazos, haciendo que el abrazo fuera más estrecho. Los sollozos seguían ambientando la escena.
Ella
Era él. Había estado cegada tanto tiempo... Llevaba semanas sufriendo por el trato que me daba Pablo, pensando que él me amaba, y que nuestro amor duraría para siempre. Pero hoy… hoy le había descubierto besando a otra chica, mirándola con amor y acariciándola con ternura, algo que ya nunca hacía conmigo. Me había quedado destrozada, y había encontrado escondite tras ese arbusto. Llevaba unos cuantos minutos llorando cuando llegó Jose. Cuando me rodeó con sus brazos sin decir una sola palabra… simplemente lo supe. Él había estado siempre ahí, siempre cuidándome, protegiéndome, amándome en secreto… y no me había dado cuenta. Jose siempre había sido mi mejor amigo, desde que nos conocimos cuando yo pasaba por un mal momento, un momento sin chico y sin amigas. Él había conseguido que una sonrisa adornara mis labios de nuevo.
-Jose… -susurré.
-No tienes por qué decir nada –contestó junto a mi oído.
-Bésame… por favor… -musité.
El abrazo de él se aflojó un tanto. Uno de sus brazos soltó mi cintura para tomarme la barbilla y que lo mirara a los ojos. No sabía qué había visto él en fondo de los negros pozos de lágrimas que eran mis ojos, pero acercó sus labios a los míos y los presionó con ternura. Cuando intentó apartar los labios, me incliné hacia delante para no soltarle.
Él
La felicidad me inundó por dentro. Me incliné un poco hacia delante para seguir besándola. Abrí un poco la boca, ella la abrió también y nuestros labios se movieron al unísono. Nuestras lenguas se rozaron solo un momento, y luego se acariciaron tiernamente. Las manos de ella fueron a mis pantalones. Las mías la apartaron un poco.
-Amor… ¿estás… segura? –musité.
-Por favor, Jose… por… favor…-susurró.
Accedí. Llevé mis manos a su camiseta y se la quité. Sus manos bajaron mis pantalones. Las mías imitaron el gesto con los suyos. Llevó las manos a mi sudadera y la tendió sobre el prado. La tumbé encima. Mis manos enredaron con el cierre de su sujetador hasta hacerlo ceder.
[Treinta minutos después.]
Ella
Perfecta. En el momento perfecto y con el chico perfecto.
-Te quiero… -le susurré.
-Yo a ti también, amor –dijo junto a mi oído, justo antes de depositar un beso en mi frente.
Estábamos tumbados sobre su sudadera, yo vestida con su camiseta XL y él vestido con sus vaqueros. Nunca me había dado cuenta de lo grande que era Jose. Medía casi dos metros, es decir, casi medio metro más que yo. Estar abrazada a él, así, era tan reconfortante… apoyar mi cabeza sobre su pecho, mientras él enreda sus dedos en mis cabellos...
martes, 22 de diciembre de 2009
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