¡Hola! Aquí dejo la historia que le he dedicado a María Sánchez. No es muy larga, pero la verdad es que no me ha quedado mal del todo, teniendo en cuenta que no lleba vampiros, hombres lobo ni fantasmas xD. Bueno, que os guste.
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Elena caminaba por el pasillo, hacia el aula de matemáticas, con los libros en la mano, cuando se tropezó con Héctor. Los libros de ella cayeron al suelo y el chico se agachó para recogerlos, al mismo tiempo que ella. Sus manos se rozaron un instante y ambos se miraron a los ojos. Elena se sonrojó y aparto la mirada. Héctor sonrió y la entregó los libros mientras ambos se levantaban a la vez.
-Perdona –se disculpó él.
-No importa… -dijo ella, aún azorada.
El chico se puso de puntillas y la besó en las mejillas sonrojadas, lo que hizo que el color se volviera más evidente. Héctor sonrió y siguió hacia su clase. Elena se quedó en el sitio, sin poder moverse, por unos minutos. Cuando pudo reaccionar, echó a correr hacia el aula de matemáticas, y antes de entrar miró el reloj: llegaba veinte minutos tarde.
* * * * *
Al sonar el timbre, Elena salió de clase y fue al patio. Cuando bajaba por las escaleras, se tropezó, cerró los ojos instintivamente y echó los brazos hacia delante. No se dio contra el suelo. Abrió los ojos. Héctor la estaba sujetando, sonriente. Elena se sonrojó de nuevo.
-Hola otra vez –dijo él, sonriente.
-Hola… gracias por sujetarme –respondió ella.
-De nada –Héctor se puso de puntillas y la besó –no podía dejarte caer.
La chica no podía creerlo, pero ahí estaba Héctor, sujetándola, sonriente, y acababa de besarla. Una sonrisa adornó los labios de Elena, y la valentía hizo hervir su sangre cuando besó a Héctor con pasión y este le devolvió el beso.
domingo, 6 de diciembre de 2009
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